Después de haber corregido el manuscrito y dejarlo sin errores, viene el siguiente paso para el libro. El momento para dejarlo her.mo.so, porque muchas veces, “de la vista nace el amor” y para esto se necesita el apoyo de un experto: el diseñador.
Nuestro creativo diseñador debe tomar en cuenta varios aspectos antes de crear la imagen del manuscrito.
Costos: es necesario que el editor lo ponga al tanto en este rubro ya que de eso depende el tipo de papel, el tamaño de los márgenes y los elementos tipográficos.
Público: haciendo un estudio de los posibles lectores podrá distribuir imágenes, entre otras cosas. Es distinto para un manual de matemáticas que para un libro infantil.
A pesar de los aspectos anteriores, el diseñador tomará en cuenta que el libro es una mercancía que necesita ser vendido, por lo que debe dejarlo atractivo, legible y en condiciones para que el lector se sienta atraído sin olvidar las limitantes en los costos.
Cuando una persona entra a una librería, se encuentra en un mundo repleto de libros entonces el diseñador debe hacer que el posible lector se enamore a primera vista de un texto. Es por lo anterior que la portada es lo que abre el apetito del posible comprador.
La portada de un libro puede variar dependiendo del público al que irá dirigido. Pongamos el ejemplo de Cien años de soledad, Editorial Diana lo sacaba en una edición económica en la cual la portada era blanca con un pequeño dibujo y la pasta blanda. Cuando Ediciones Alfaguara lo sacó, lo hizo con pasta dura y muchos colores en la primera y cuarta de forros –entre muchas más diferencias-.
Nuestro creativo diseñador debe tomar en cuenta varios aspectos antes de crear la imagen del manuscrito.
Costos: es necesario que el editor lo ponga al tanto en este rubro ya que de eso depende el tipo de papel, el tamaño de los márgenes y los elementos tipográficos.
Público: haciendo un estudio de los posibles lectores podrá distribuir imágenes, entre otras cosas. Es distinto para un manual de matemáticas que para un libro infantil.
A pesar de los aspectos anteriores, el diseñador tomará en cuenta que el libro es una mercancía que necesita ser vendido, por lo que debe dejarlo atractivo, legible y en condiciones para que el lector se sienta atraído sin olvidar las limitantes en los costos.
Cuando una persona entra a una librería, se encuentra en un mundo repleto de libros entonces el diseñador debe hacer que el posible lector se enamore a primera vista de un texto. Es por lo anterior que la portada es lo que abre el apetito del posible comprador.
La portada de un libro puede variar dependiendo del público al que irá dirigido. Pongamos el ejemplo de Cien años de soledad, Editorial Diana lo sacaba en una edición económica en la cual la portada era blanca con un pequeño dibujo y la pasta blanda. Cuando Ediciones Alfaguara lo sacó, lo hizo con pasta dura y muchos colores en la primera y cuarta de forros –entre muchas más diferencias-.
9:53 p. m. |
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CL-9
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